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¿Qué es?
El ácido hialurónico es un glicosaminoglicano presente de forma natural en la piel. En cosmética actúa principalmente como humectante: atrae y ayuda a retener agua en las capas más superficiales. Puede aparecer en el INCI como ácido hialurónico, sodium hyaluronate o formas hidrolizadas, entre otras. Sus distintos pesos moleculares influyen en la textura, la formación de película y el comportamiento de la fórmula; una aplicación tópica no equivale a un relleno inyectable.
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Su papel en una fórmula
Su aporte de agua puede hacer que la superficie se vea temporalmente más lisa, flexible y luminosa, y mejorar la sensación de tirantez. No sustituye a los lípidos ni a los emolientes de una crema: por eso suele funcionar mejor dentro de una fórmula completa o seguido de un hidratante que ayude a limitar la pérdida de agua. Es útil para piel deshidratada, incluso cuando el tipo de piel es mixto o graso.
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Compatibilidad y tolerancia
Suele combinarse bien con vitamina C, péptidos, niacinamida y otros activos porque su función es principalmente hidratante. No existen incompatibilidades generales por el ácido hialurónico en sí; la tolerancia depende de la fórmula completa. En ambientes muy secos, aplicarlo sobre piel ligeramente húmeda y continuar con una crema puede resultar más confortable.
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¿Cómo integrarlo?
Puede utilizarse por la mañana, por la noche o en ambos momentos. Aplica una pequeña cantidad después de la limpieza y antes de texturas más densas. Continúa con crema si la piel la necesita y, durante el día, termina con fotoprotección. Si aparecen residuo o bolitas, reduce la cantidad y deja unos segundos entre capas.
